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Una visita al Sanatorio Durán es una visita por la historia de la medicina en Costa Rica, pero también a un lugar rodeado de leyendas y misterios, hoy como sitio turístico alberga un patrimonio cultural muy importante del país....
¿Por qué el Sanatorio Durán se ha convertido en un sitio rodeado de misterio y de historias de sustos y fantasmas? Pues en realidad estas creencias están fundamentadas en su historia, para lo que fue dedicado el edificio y el estado de conservación en que cayó desde su cierre en el año 1973.
Ciertamente un sitio de tal magnitud, que se dedicó desde 1918 (su inauguración) hasta la década de los años 60, a atender enfermos de tuberculosis, podría tener muchas historias. Tenía una capacidad de hasts 300 pacientes, y se manejaba con los criterios científicos de la época, al considerar que el aire puro y limpio de las zonas altas de Cartago, ayudaría a estas enfermedades respiratorias. Desde los años 60, con los nuevos avances en la medicina, se dejó de utilizar como hospital y pasó a ser una correccional de menores hasta su abandono total en 1973.
Fue un modelo hospitalario autosostenible, propuesto por el Dr. Carlos Durán Cartín (1852-1924), médico y político costarricense, que también fue fundador del Asilo Chapui, expresidente de la República por un breve período de tiempo, y declarado Benemérito de la Patria.
Recuerdo haber visitado este sitio en el 2003 como parte de un curso de fotografía analógica, de la que en algún lado guardo las fotos en papel. Ahora, en el 2026 regreso y todo está cambiado, y debo decir que se me hace muy agradable la visita. Muchas zonas están medianamente restauradas, lo que hace que se pueda apreciar muy bien la estructura del edificio, en su función original, así como los daños del paso del tiempo que le dan ese carácter místico.
En mi primera visita casi no pude conocer nada, el piso de la segunda planta estaba destruido y no se podría caminar, ahora se puede recorrer casi todas las instalaciones de manera segura, volviendo la vista al pasado e imaginando cómo pudo ser la vida en aquellas épocas.
Mientras caminaba por los pasillos pensaba en todas aquellas personas que recibieron su atención médica, única esperanza de vida, en las instalaciones del Sanatorio, lugares amplios, iluminados, construidos con propósito, jardines enormes con vistas espectaculares. Supongo que la atención fue lo mejor posible, y pienso en el dolor, el sufrimiento de las personas, incluso los niños que ahí habitaron. ¿Cuántos murieron? ¿Cuántos no llegaron ni a conocerse sus historias, su vida, sus reflexiones? Es imposible saberlo.
Pienso que es una lástima que el vandalismo de décadas se haya apoderado del lugar, que las personas pusieran sus nombres en las paredes y espacios, pero es inevitable si pensamos que desde 1973 hasta el 2014 estuvo abandonado. Lo que no es tolerable es que las personas en la actualidad vandalicen el espacio, escribiendo cosas y groserías en las paredes cuando se ha hecho un esfuerzo por restaurar, no para utilizarlo nuevamente, sino para mostrar parte de la historia del país.
Para visitar el Sanatorio Durán, que hoy cuenta con espacios renovados, jardines y cafeterías, puede comprar la entrada en el propio sitio, el parqueo es gratuito.
Me he encontrado algunas páginas interesantes que cuentan su historia, puede visitarlas en: https://www.ucr.ac.cr/noticias/2015/5/07/exposicion-trae-historia-del-sanatorio-duran-a-la-ucr.html
https://si.cultura.cr/infraestructura/antiguo-sanatorio-duran-cartago